lunes, 11 de noviembre de 2013

ACLARACIÓN

En el día de la fecha 11 de noviembre de 2013 me escribió Martiín Kohan, quién me solicitó que se publique esta aclaración. Se trata de dos asuntos que quedaron solapados. Por un lado la polémica entre la posición de Kohan y la de quienes se sintieron ofendidos por ella. Por otro lado, la reacción de estos últimos que, al parecer, fue inapropiada y agresiva para con el autor de la conferencia. Mi confusión fue tomar una cosa por otra y aclarar mi posición en el debate de fondo. Debo decir que no propicio ninguna forma de agresión ni agravio, pero tal vez el debate se extienda hacia las formas, lo que no sería ocioso. José Luis Tuñón
Estimado José Luis: le he enviado esta tarde una aclaración para que fuera publicada en su blog, y que considero indispensable para el tema allí tratado. No sé si he dado los pasos correctos para que dicha aclaración llegue y pueda ser publicada, por esta misma razón lo llamé esta tarde, pero no lo encontré.
La aclaración consiste en lo siguiente: el texto que circuló con diversas firmas no se debe a ningún debate suscitado en el Congreso de Literatura efectuado en Comodoro Rivadavia. Por lo tanto, la decisión de firmar o no firmar ese texto no responde al acuerdo o desacuerdo que cada cual pueda haber tenido con mi posición. Lamento mucho su equívoco al respecto, y lo atribuyo al hecho de que no presenció lo ocurrido. Lo que ocurrió en el Congreso fue muy otra cosa: una agresión lisa y llana, insólitamente despectiva, que más allá de lo estrictamente personal fue inadecuada en el marco de un encuentro en el que nos proponíamos debatir diversas cuestiones sobre una base de mutuo respeto.
En esta clase de congresos, no se estila que las conferencias se abran a discusión. Yo pedí expresamente que se hiciera así con mi presentación, hasta tal punto debatir la cuestión me interesaba y me interesa. Pero el agravio y el maltrato, que fue lo que se produjo, afectó ese propósito y motivó la nota a la que usted hace referencia. En ella no se apoya una postura u otra, lo que se hace es repudiar un acto de agresión gratuita.
Valoro la lectura que usted ha hecho de mi texto, dado el respetuoso desacuerdo que establece, y desearía si le parece enviarle una respuesta para que se la incluya en su blog y podamos así enriquecer este intercambio.
Saludos,

Martín Kohan

1 comentario:

  1. Estimado José Luis Tuñón: La pretendida nota aclaratoria del señor Kohan es una vulgar mentira, con la que intenta tapar el cielo con un harnero, como decía mi abuela. No hubo agresión, agravio ni maltrato, ni de mi parte ni de ninguno de los otros intervinientes que discrepamos con él en forma civilizada y argumentativa. Salvo que los finos modales del señor Kohan se hayan resentido cuando expresé que me "repugnaba intelectual y moralmente" lo que acababa de sostener en su larga exposición, que resultaba, a mi entender, una reivindicación de la teoría de la seguridad nacional que sustentó a la dictadura militar. En sus respuestas, Kohan no logró demostrar que no era esa una conclusión plausible para cualquiera que tuviera una formación cívica, política e ideológica básicas, sino que de manera sorpresiva, para intentar salir de su brete, se embanderó con la causa y las metodologías de las organizaciones armadas, so pretexto de justificarse en el sentido de que no volvía a entronizar la teoría de los dos demonios. Y en cuanto a los resultados mensurables de esa polémica, tan civilizada que la moderadora de la mesa no necesitó intervenir más que para ceder la palabra a cuantos quisieron hacerlo, le cuento que al día siguiente, cuando me tocó, junto con otros dos poetas, participar de un panel sobre "La Patagonia como construcción literaria", una importante cantidad de profesores y alumnos de la carrera de Letras llenó el lugar donde exponíamos y al finalizar se acercaron a felicitarme por mi intervención del día anterior. Con varios de ellos sigo manteniendo comunicación vía correo electrónico, en fructífero intercambio sobre literatura, política y otros asuntos. Aprovecho para felicitarlo por su texto, que pone las cosas en su lugar en cuanto al "orden del discurso" del señor Kohan, que en realidad es el renovado "discurso del orden" que implantó la dictadura militar en nuestro país: o sea, el de la represión indiscriminada, pues no solo fue contra los se alzaron en armas sino contra la sociedad en su conjunto, como lo demuestran los múltiples testimonios existentes, a partir de las investigaciones que continúan para condenar a todos los culpables del genocidio argentino. Aunque el señor Kohan insista en su operación política -disfrazada de investigación sociológica, psicosocial o semiológica, como quiera él llamarla- de reivindicar el carácter de "guerra" para el período más horrendo de nuestra historia. Cordialmente.
    Raúl Orlando Artola, Viedma, Río Negro.

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