LA RANURA
LA RANURA
Así llamé a una intervención que llevé a cabo en el Espacio de Arte de la Fundación
Osde, en la ciudad de Buenos Aires, del 5 de junio al 12 de julio del
2014. Se trató de una invitación de su curadora, María Teresa
Constantín, a participar en lo que se llama, Proyecto Salitas. Este
consiste en el desarrollo de un proyecto específico para dos salas
diferenciadas del espacio mayor.
Allí
funcionó la mueblería Maple, y las salitas estaban dedicadas a la
exhibición de muebles pequeños, joyas y ornamentos. Las dos salas estan
muy decoradas con molduras, dorados y falsas columnas, consituyenco un
espacio muy particular.

La experiencia fue muy interesante, tanto
por
el desafío que implició trabajar para un espacio particular y con tanto
caracter, como por la visibilidad que ofrecía a la obra, y
especialmente por inaugurarse junto con una gran muestra dedicada a
Berni y al grupo de artistas rosarinos que lo acompañaron en esos años.
A continuación el texto que acompañó a la muestra y algunas fotografías de la misma.
Texto de presentación
Partiendo del uso original de las salitas, tomo, como
referencia de la obra, la relación entre la reserva y los bienes considerados bellos.
Relación en la cual la reserva funcionó como un velo del que el arte fue su
custodio, al menos hasta que las vanguardias lo rasgaron para mostrar la verdad
de lo que ocultaba.
Me apoyo en los dibujos de Degas, uno de los muchos
artistas que trabajaron la escena de la belleza. Buena parte de sus obras están
relacionadas con el teatro, incluido ese otro, más íntimo, del cuidado del
cuerpo de la mujer. Allí lo velado incita a mirar lo que se reserva,
concentrando la curiosidad en esos destellos de luz que asoman por las ranuras,
las hendijas y los ojos de las cerraduras. Hilos de luz que al proyectarse
transforman el vacío en superficie. De ese modo se organizó el espacio moderno y
la perspectiva creó, al mismo tiempo, el recinto privado y el ansia de
penetrarlo. La modernidad fue tras de esos espejismos buscando un más allá - o
más acá - siempre velado, siempre más . La
llamada sociedad del espectáculo todavía le debe todo a ese aparato, cuya
creación puede fecharse históricamente.
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Figura que presidía la sala central |
Pero si la luz estimula la curiosidad y la
imaginación del espíritu, el cuerpo evoca la sustancia y el trabajo. Sin
embargo, es por el mismo borde de la ranura que se moldea la materia que
conserva la forma. La arcilla bíblica sirvió para hacer un cuerpo dejando sin
explicar como alcanzó con una costilla.
La intervención despliega esos dos momentos: el de la
luz y las sombras que evoca, y del trabajo sobre la materia. Baste decir, para
dar sentido al título, que en la escena así organizada, el borde (del dibujo,
del cuerpo y de la escena misma) se representan por esa ranura que fuerza la
proyección hasta hacer aparecer la imagen. Por la misma ranura entró el artista
al arte.
Hasta ese momento no había modelado una figura de ese tamaño. Pero tenía confianza en que iba a poder resolverla. Pero no tuve en cuenta la dedicación que había que poner en el amasado para eliminar las burbujas.El horneado fue un momento de gran tensión, Adriana me comunicó la noticia con gran cuidado: "ochenta, veinte..." dijo balanceando los daños con los aciertos. Las partes que se dañaron en el horneado fueronreconstruídas usando masilla expoxi. No eramuy ortodoxo, pero resultó eficaz.
La sala donde se situaba la figura de arcilla, llamada por el uso comun, "La Fulana", era una
sala
oval, blanca, con cuatro hornacinas y un arco que rodeaba todo el
perímetro. En cada una de las hornacinas dispuse una pila de lonas
blancas, algunas con las arandelas de bronce.
Aquí puede verse la disposición de las dos
palanganas
que eran el eje conceptual de la intervención. En la primera, la figura
de arcilla y al fondo, a oscuras, la segunda en la que pueden verse las
ranuras que dan nombre al proyecto.
La figura que recibe al espectador estaba iluminada por un haz cenital de luz dura que
daba un tratamiento escenografico al conjunto.

movimiento encendía las luces de siete
proyectores que iluminaban los marcos que
recortaban las paredes. en cada una de ellas
se proyectaba la figura de una bañista de
Degas. Para hacerlo recurrí a un sencillo
dispositivo que consistía en una lampara
reflectora y el recorte en chapa galvanizada
de una figura. El foco se lograba con una lupa que se desplazaba a lo largo de un eje.
Aquí puede verse un aparato proyectando, no una bañista, sinó la figura que puede verse por la ranura de la obra de Duchamp, Les Étant donnés, que de algún modo se conectaba con la intención del proyecto.
El aparato fue totalmente realizado de manera artesanal, tanto la soldadura de los soportes, como el cono de chapa galvanizada.
Resolver estos proyectores me llevó mucho tiempo ya que no daba con el modelo. Mariano Britos aportó unos simpáticos juguetitos que proyectaban una figura elemental. Pero era una figura pequeña y yo todavía esperaba que la proyección surgiera de los bordes de la segunda palangana.
Consultas con opticos, lecturas de física y, finalmente, Gabriel Valansi me dió la idea que solucionaría el asunto. Una instalación de Kounellis, que usaba unos proyectores sencillos. Pero además una indicación obvia pero me faltaba oirla: es cuestión de ensayo y error, dijo. Diego Gigena aportó la idea del sensor de movimiento.
La idea era no competir con la sala, que con todos los ornamentos que tenía llevaba las de ganar. Un sabio consejo de María Teresa Constantín y de Micaela Bianco, asistente del proyecto, quienes, conociendo el espacio, sugirieron sacar todo lo posible. El viejo adagio, menos es más, volvía a dar resultado.
Un detalle del costado derecho de la sala, en donde puede verse el modo en que resolví el fogón que había en ese sitio. Concentré varias figuras y en el frente, una versión en grande de Les Étant donnés. La luz potente del reflector proyectaba varias sombras. En la pared de la izquierda puede verse el negativo de la figura de chapa que está en el piso.
Detalle del reflejo del techo en la palangana. Puede verse el estilo recargado de dorados y molduras. En el centro hay pinturas decorativas que en la imagen no pueden verse.
Detalle de las figuras caladas en los bordes de la palangana. Esas figuras fueron recortadas y soldadas con estaño en la superficie

Una pequeña figura de las usadas para proyectar sobre la pared. Como hice algunas más, las que no usé las puse sobre las molduras como un modo de conquistar el espacio. Muchos detalles que "infiltraban" la recargada decoración de la sala.
Mide unos cuatro cm. de alto.
Al volver, la luz de los proyectores se volvía a apagar dejando sólo la iluminación cenital de La Fulana.
Finalmente al salir, el espectador se encontraba con la muestra El
Realismo Como Vanguardia, donde podía disfrutar de una colección
increíble de obras de Berni y sus contemporáneos. Algunas
extraordinarias como Primeros Pasos, cedida en préstamo para la muestra.
Una experiencia muy rica, especialmente por lo que implica concebir una obra para un lugar específico, y además, tomar el compromiso con una institución que la encarga. Hay tiempos y condiciones que van más allá del clima subjetivo donde se piensa la obra.
Mi
agradecimiento infinito a María Teresa Constantín, por la apuesta que
hizo y la confianza. A la Fundación Osde por el apoyo y la financiación
del proyecto. Al equipo y especialemente a Micaela Bianco, que estuvo
cerca en cada detalle.
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