domingo, 22 de agosto de 2010

POST - APUNTES CUARTO ENCUENTRO














POST

Me surgió ese prefijo apenas intenté evocar la impresión que me causó la charla de ayer, lo que se dice una post - charla. Se habla de post – arte, y también de post – política, lo raro es que no se hable de post – comunicación pese a que nadie entiende mucho.

Y además…, me quede con la última palabra…

-¿¡Como!?¿¡Después de haber dicho tantas, encima se quedó con la última?!

Pero no me gustó, sobre el final y casi como por cerrar, hable del desfallecimiento del arte. Sonó alarmante. Tanto que salí a aclarar, pero ya se sabe lo que pasa cuando uno aclara. Y menos después de haber escuchado dos horas de imprecaciones y hasta profecías. Pensé que iba a decir alicaído pero me salió desfalleciente y no es lo mismo alicaído que desfalleciente. Alicaído es más adecuado al estado - post - .

¡Después de todo, no anuncié la muerte! Solo dije que estaba desfalleciente. A lo largo del siglo XX se la pasaron anunciando la muerte del arte, mientras que acá todavía estamos averiguando que valor tiene. Pero se ve que los que vinieron al seminario lo quieren al arte y ya se sabe, cuando uno quiere, quiere vivito y coleando, sino es un museo, un lugar lleno de cosas muertas que uno quiso. Y no queremos eso para el arte.

Ahora: ¿como se nos ocurrió que el arte iba a durar así para siempre? ¿No era que queríamos cambiar? ¿Y que, ahora que el arte cambió tanto que ya no es como antes, entonces creemos que desfallece?

Susana habló de que el arte ya no asombra. ¡Claro! ¡que va a asombrar!, pobre, cuando pasan tantísimas cosas y más: tsunamis; atentados a torres; calentamientos; matrimonios. Sin contar las invasiones rutinarias y las pestes nuevas. ¿Cómo va a asombrar?




Entonces, el arte que era así como queremos que sea, ha dejado de ser así. Ahora es post. Que es como decir que está de vuelta, cuando nosotros - todavía - estamos de ida. ¡Si!, todavía nos sorprendemos de que su efecto surja de la manipulación de las formas, aunque trabajen a diario con ellas. Nos sorprendemos de que esas formas se combinen mediante una gramática, tan odiosa como la de la profe de lengua. Y nos sorprendemos de que en el pueblo haya quienes defiendan lo nuestro, y llamen “lo nuestro” a lo que surge de la gramática de la dirección de turismo. Guanacos o cualquier otra cosa que agregue valor agregado a lo que vienen a buscar los turistas (incluso nosotros, cuando somos turistas de nosotros mismos)

Hicimos un pequeño ejercicio sobre una obra de Berni, aquella en la que, en una pampa pelada aparece un edificio enorme, y una pesa desmesurada junto a una letra tipográfica. En el piso hay una cabeza que rodó vaya uno a saber de donde. Intenté mostrar que, en esa obra, el surrealismo de Berni no era el de los europeos. En estos, la realidad en cuestión estaba saturada de cosas después de miles de años de historia. Entonces se justificaba buscar una sub realidad que diera la verdad de todo eso. Pero en el cuadro de Berni, la verdad ya es esa pampa que aparece por detrás, en la que el edificio crecido de la nada es tan absurdo como la pesa o la cabeza rodada. O tan surrealista como el edificio que sobresale en el centro de la playa misma de Rada Tilly. El surrealismo de Berni es de ida y de ahí su valor porque creo fue el que se dio cuenta Compárenlo con un tal Campanella que copia al surrealismo europeo ¡Y lo logra!

Lo local no tiene el mismo tiempo que el mito del occidente sincrónico. Tiene otros a lo que hemos llamado atraso, y creo que sus formas nos van a dar la pauta de lo local. Porque todos los movimientos de occidente primero fueron locales. Empezando por el imperio Romano que primero empezó en Roma (era un chiste - el imperio no - el comentario.)





A lo que empiezo a prestarle atención es al hecho de que, aún en la escena de lo local, hay diversos tiempos. Los de las sucesivas capas en las cuales se fueron depositando los pulsos modernizadores. Entonces se pueden encontrar cosas como la revalorización de lo “nuestro” pero a cargo de viejos militantes marxistas, de cuando en la década del cincuenta, el marxismo internacional (otra variante de la expansión de occidente) consideró que la estrategia era apoyarse en los nacionalismos. Y hay capas más viejas, el romanticismo por ejemplo, tiene abundantes cultores por acá. Su mito del artista que se expresa esta firmemente arraigado. Se agregó luego aquello de ser la voz de los que no tienen voz. Y más recientemente los descontracturados que curten el post - cinismo. Supuestamente todo habría pasado y ahora queda el nomadismo cínico de ir por donde se quiera, ya que todo vale lo mismo. Y seguramente se podrían agregar muchas más. Lo importante es que todos ellos, aunque no lo sepan, creen que hay UNA postura que sería la adecuada. No se sabe bien a que habría que adecuarse pero apostaría que se trata de progreso. Y otra vez la burra al trigo, porque si no hay progreso hay atraso.


Los dibujos que ilustran esta entrada son tomados de la carpeta de apuntes, miden alrededor de 20 cm de ancho y no tienen título.

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