jueves, 24 de diciembre de 2009

CUANDO DEJAR















Cuando dejar es una circunstancia decisiva en el proceso de crear una obra de arte, especialmente en la pintura, que permite correcciones casi interminables. La anecdota cuenta que a Bonard, ya viejo, le permitían entrar en el Louvre a seguir corrigiendo sus obras. En fotografía, supongo que esta decisiòn está mas cerca de seleccionar de un conjunto, la imágen que será tomada como definitiva. Probablemente a la mañana siguiente, en ese mismo conjunto, se encuentren otras mejores. Pero así es, ya lo dijimos, el arte consiste en tomar decisiones sobre pequeños asuntos, que bien vistos, no le importan a nadie (claro que, si solo se tomaran los que "importan" el mundo sería mucho mas chato y obvio, seguramente)

Esta pequeña excursiòn sirve de introducciòn a al anuncio de que recibí otras fotos del artista extendido. Son tres más, que, para mi pesar, no agregan mucho a lo hecho y bordean lo obvio, riesgo fatal en el arte, a excepciòn de que se lo tome de manera irónica o critica.


Se trata de tres fotos que repiten el mismo procedimiento que utilizara yo mismo en las obras que estimularon al artista extendido. Este procedimiento consiste en situar un elemento ajeno a un lugar común con el fin de extrañarlo. Los lugares que habitamos o visitamos tienden a hacerse obvios ya que, la rutina cotidiana, borra las particularidades de la ciudad hasta que no reparamos más en ellas. O el paisaje, aún el más bello, es tan machaconamente presentado por el discurso del turismo o la ecología que, finalmente, cuando nos encontramos con él, cuesta desprenderse de la multitud de representaciones que lo cubren. Algunas obras, entre las que cuento las mías, procuran extrañar esas rutinas, abriendo una brecha en el velo de obviedad que cubre la realidad ( en realidad, "la realidad" es ya ese velo obvio)
La montaña de significaciones con las que filtramos el mundo que vivimos aseguran el sentimiento de cordura y orden. El arte que practico no trabaja para eso, conozco alguno que si, pero que no me despierta mucho interés.


El procedimiento que mencionaba es bastante comun en arte contemporáneo. Orozco por caso, toma series de fotografías de objetos y situaciones urbanas, que formarían parte de ese fondo obvio, si no mediara la intervenciòn del artista.






Gabriel Orozco - Fotografía Color.



Este procedimiento es heredero del objeto encontrado, de Duchamp, quien, recordemos, luchaba contra el sentido común y consideraba que "lo retiniano", como le llamaba (la organizaciòn visual de la realidad), era su mayor amenaza (se puede ver la interesante biografia de Bernard Marcadé, Ed. Libros del Zorzal)


Y aquí vamos enfilando hacia el caso que nos ocupa. La operaciòn del artista extendido tuvo varios efectos, de los cuales ya me he ocupado en este blog (ver la entrada ME PASO UN CASO) Pero hay uno muy interesante del que voy a ocuparme ahora. Se trata de la funciòn critica de la obra.

Si decimos que la mayor amenaza para el arte es convalidar las significaciones comunes, la funciòn critica es un modo de estar advertido ¿de que? de no dejarnos llevar por la dulce sensación que nos embarga cuando somos reconocidos como "de los nuestros" especialmente con una obra en crecimiento. Para un artista canónico no hay tanto riesgo, su tarea por el contrario es sumar a ese conjunto de significaciones que llamamos tradiciòn. ¡Pero ojo! Atahualpa Yupanquí es un artista canónico, y sin embargo, el sentido común, borra de su obra todas las "amenazas" a ese sentido. Tiene que venir un grupo como Divididos, para encontrar en El Arriero, todo el potencial cuestionador que tiene.


En el caso que nos ocupa, la funciòn critica ha quedado desdoblada. El extendido merodea con la piedra, y saca fotos que me envía regularmente, y yo advierto. La última foto muestra a la piedra en una hamaca de una plaza, acompañada de una leyenda en la que se anuncia que "sigue bien" (que sería "seguir mal" para una obra) y que esta "aceptando los vaivenes de la vida"


La foto me complace plenamente: ese rectágulo blanco acentuado por las dos verticales de rojo oxido, sobre un fondo gris muy texturado, esta muy logrado; lleno de resonancias pictóricas incluso, (De Staël) Pero la piedra allí parece sobrar, si bien su mancha redondeada y su color negro sirven de acento al gris y al blanco, su papel es formal, podría cumplirlo cualquier cosa que tuviera esa forma. Repito: el propósito es formal, se referencia en la busquedas formales del arte moderno. Y nada que objetar a la busqueda, pero, es una confusiòn mayor, si se hace en nombre de un cuestionamiento de lo visual, como lo es el procedimiento al que aludía al principio. Aquí, lejos de cualquier cuestionamiento, el acento en la forma reafirma las significaciones de la plaz: la hamaca con su madera gastada que alude a la nostalgia comodorense, tan nuestra; los hierros ypefianos, la infancia que se ha ido y demás. El título, o leyenda que la acompaña, reafirma aún mas que se trata de confirmar significaciones: los vaivenes de la vida.
Cualquiera que vea la foto no podrá mas que reconocer estas significaciones y sentirse... reconocido. Y a la vuelta reconocerá al artista como "nuestro" quien quedara henchido de orgullo.

- ¿Y por que lo critica?


Bueno, en primer lugar, debo recordar que he sido obligado a confrontarme con mi propuesta: el extendido la sacó del campo de la ficciòn, propio del arte y la llevó a la realidad. Hay que aguantarlo. Y se que dramatizo un poco. Pero no me queda mucho más que forzar la intervenciòn para que responda a la pregunta que guía mi trabajo: ¿Esto es arte? (No hay una sola vez que exponga que no aparezca alguien a formularla; vean el cuaderno del CEPTUR, en las páginas dedicadas a la muestra TU ERES) Y en esta direcciòn interrogo lo que hace el extendido para situar su acciòn. Además, porque creo que él o ella no lo hace (la ventaja de la palabra artista es que el género lo pone el articulo). Y sin critica, cualquier obra de arte amenaza desbarrancarse a la obviedad, con lo cual se traicionaría la intenciòn de mi propuesta.

Pero además, la busquedas formales tuvieron en un comienzo un valor de cuestionamiento de las formas precedentes, y si bien no era el propósito, la alteraciòn de las formas se sigue de una alteraciòn de las significaciones. Luego, esas formas fueron perdiendo ese valor y quedaron solamente en pie las que estaban mas de acuerdo con el gusto común. Y cuanto más común el gusto, mas posibilidades de venta. Seguir en este camino implica no desconocer que estos cien años de arte, han ido desgastando las formas, trasvasandolas, primero al diseño y luego al al gusto mas común.
- ¡Que mala onda, viejo!
Puede ser, pero últimamente la prefiero a la que llaman la buena, que me parece cada vez mas parecida a la tontería. Y justamente porque creo que La Tontería no es otra cosa que tomar las significaciones comunes al pie de la letra, identificarse a ellas y anular la critica que podría interrogarlas: ¿es cierto que el pasado común fue tan bueno? ¿es cierto que el pasado de la ciudad es como una infancia feliz, llena de familia y valores, donde había orden y progreso?

El arte no elabora significaciones, amasa signos, simbolos, indices, señales; las huellas en las que estan guardadas esas significaciones. Nosotros los combinamos tal como el músico lo hace con los sonidos, o el coreógrafo con los movimientos, y de esa combinaciòn surge un relampago que, por un instante impide que surja la significacion de siempre, se la suspende el tiempo que dura la luz del relampago, no más, y luego se apaga lentamente. La significación común vuelve por lo suyo y se impone.


-Que ganas de complicarla, viejo, si es tan simple: expresarse, dar la voz a la gente, y pasarla bien, ¿por que la complica?


Y aquí suelo dejar, que no solo en el arte dejar a tiempo es una virtud.



La Espera, figuras modeladas y abandonadas


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